Cómo proteger a tus voluntarios en un proyecto de ONG

Cómo proteger a tus voluntarios en un proyecto de ONG

12 enero, 2026

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Sabemos que para ti es súper importante proteger a tus voluntarios, porque al fin y al cabo os aportan mucho, pero son una responsabilidad más de tu asociación.

Es más, te vamos a dar hoy una guía sobre cómo blindarlos ante cualquier peligro.

Pero antes de eso, debes saber que somos una correduría de seguros especializada precisamente en asesorar a ONG a conseguir los mejores seguros.

Ese será un paso que suele ser necesario por ley (Ley 45/2015 de Voluntariado), pero sobre todo para darle a tu ONG cierta tranquilidad. Contáctanos y te contamos más.

Dicho esto, empecemos.

Formar sobre primeros auxilios

Si hay algo que puede marcar la diferencia en cualquier asociación, es que tu equipo interno sepa de primera mano cómo intervenir ante cualquier contratiempo.

Como solemos decir, la mejor protección es la prevención, de ahí que recomendemos formar a tu equipo en primeros auxilios. De esta manera, si un voluntario recibe cualquier daño, podrán reaccionar aplicando lo que toque en cada momento.

Estamos hablando de saber actuar en estas situaciones sin ser un especialista:

  • Ingestión o inhalación de productos químicos
  • Derrame de productos sobre la piel
  • Convulsiones
  • Desmayos
  • Cortes
  • Quemaduras
  • Salpicaduras en los ojos
  • Accidentes de tráfico
  • Tener que hacer una RCP

De todo esto habla siempre la Cruz Roja, pero no basta con eso. Te recomendamos, por tanto, hacer una buena formación a tus empleados de parte de un profesional.

Te dejamos por aquí un vídeo para que puedas pasárselo a tu equipo y que aprendan a hacer una RCP:

Definir protocolos de actuación

Incluso aunque os forméis, tenéis que tener, como mínimo, una serie de pautas para que nada os pille por sorpresa. Saber cómo actuar, tener por escrito un proceso ya definido que se pueda consultar rápido.

Te ponemos un ejemplo básico:

  1. Proteger la zona: Lo primero es asegurar el entorno para evitar más daños. Apartar al resto de voluntarios, cortar una actividad peligrosa o señalizar la zona si hace falta.
  2. Avisar a emergencias: Llamar al 112 si hay riesgo para la salud del voluntario. Indicar con claridad qué ha pasado, dónde estáis y seguir las instrucciones que os den por teléfono.
  3. Avisar al responsable: El voluntario o la persona que detecta el incidente debe avisar de inmediato al responsable designado por la ONG. No se improvisa ni se decide “sobre la marcha”.
  4. Valorar la situación: Comprobar si el afectado está consciente, respira con normalidad y puede moverse. Si la situación es grave, se pasa al siguiente punto sin perder tiempo.
  5. Aplicar primeros auxilios básicos: Solo hasta donde llegue la formación recibida. Nunca hacer maniobras para las que no se está preparado.
  6. Registrar el incidente: Anotar qué ha ocurrido, cuándo y cómo se ha actuado. Esto es clave tanto para el seguimiento interno como para el seguro.

¿En qué nos basamos para darte estas recomendaciones? Pues en el famoso protocolo P.A.S., que tal cual ya es interesante.

¿Cómo debe ser ese proceso en tu caso concreto? Ahí no nos podemos meter porque dependerá mucho de la actividad del voluntario.

Por eso mismo, hay que evaluar los riesgos a los que se enfrenta tu voluntario…

Evaluar riesgos según la actividad del voluntariado

Un voluntario necesita protección, pero no necesitará el mismo tipo de protección si (nos lo inventamos) está ayudando en una obra de altura en África que si está colaborando en la reintroducción de tortugas marinas en las costas de Tarragona.

El porqué es evidente: no estará expuesto al mismo tipo de peligros, y a veces será necesaria mayor o menor prevención.

Ojo, no por eso significa que un voluntariado que no requiere mucha protección ni equipos de protección individual (EPI) tenga que trabajar sin seguridad. Toda prevención es sana y recomendable.

Esto es lo que recomiendan las entidades especializadas en protección del voluntariado, según el tipo de contexto en el que estará.

  • En almacén: Todo equipo que ayude con la gestión de cargas pesadas o peligrosas.
    • Botas de seguridad
    • Guantes anti corte
    • Faja lumbar
  • Al aire libre: Aquí, los voluntarios quedan más expuestos a las inclemencias del terreno y del clima.
    • Todo lo que se usa en almacén, aquí puede aplicar.
    • Ropa térmica
    • Ropa de agua
  • Salvamento marítimo: Mucho más especializado, al estar más expuesto el voluntario a los golpes de calor.
    • Todo lo anterior
    • Gorra
    • Gafas de sol
    • Lycra
    • Bota anfibia
    • Si el voluntario no lo trae, crema solar, bañador, etc.
    • Aletas
    • Gafas de buceo
    • Tubo
  • Actividades de socorros y emergencias: Este tipo de voluntariado es más complicado:
    • Estar acompañado por médicos y especialistas
    • EPI necesario según el tipo de actividad
    • Mascarillas desechables
    • Casco, en algunos casos
  • Transporte: El tipo de voluntariado cambia bastante aquí:
    • Debe tener capacidad para conducir el transporte o acompañar al chófer.
    • Botas de seguridad si se requieren para la conducción.
    • Guantes anticorte.
    • Faja si se necesita.

De nuevo, queremos aclarar que todas estas indicaciones siguen siendo muy genéricas y que dependerán mucho del contexto real en el que se moverá el voluntario. Eso solo lo sabes tú.

Además, como ya hemos dejado entrever, puedes hacer mucho más por la seguridad de tus ayudantes que darles el equipo o la formación correcta.

Contar con el seguro correcto

Tener un checklist de seguridad, formación o incluso el mejor EPI está muy bien, pero no es suficiente.

Debemos insistir en que es obligación de todas las ONG y asociaciones sin ánimo de lucro contar con un seguro para cubrir a todos sus voluntarios durante cualquier actividad que lleven a cabo.

Esta obligación no sale de la nada. La Ley 45/2015, de Voluntariado, dice claramente que tu entidad debe tener un seguro de accidentes y otro de responsabilidad civil que cubra a tus voluntarios durante la actividad.

¿Qué implica esto?

  • Seguro de accidentes: Para cubrir daños que sufra el voluntario durante su labor (por ejemplo, una lesión o un accidente durante la actividad).
  • Seguro de responsabilidad civil: Para cubrir daños o perjuicios que se puedan causar a terceros ligados de forma directa a esa actividad.

Ten en cuenta que luego puede haber matices según la comunidad autónoma, pero esto es básico: si tienes voluntarios, necesitas sí o sí un seguro para protegerlo a él, a tu entidad y a terceros.

En Asegurados Solidarios tenemos muchas opciones. Seguros que pueden cubrir…

  • Accidentes
  • Riesgos temporales
  • Responsabilidad civil
  • Defensa jurídica
  • Multirriesgo
  • Eventos concretos

¿Te interesa de verdad proteger a tus voluntarios? En ese caso, plantéalo en serio y pregúntanos. Estaremos encantados de ayudarte.

Asegurados Solidarios

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